jueves, 22 de octubre de 2020

Algo Raro Sucedió

 Aún recuerdo muy bien todo lo que sucedió en ese año, fue en 2014, el peor año de mi vida, un año que marcó mi vida, mi personalidad; sin embargo, de alguna forma aprendí a madurar y lidiar con muchas cosas al mismo tiempo.

Mis abuelos arrastraban enfermedades desde hace ya algunos años, pero al iniciar ese año mi abuela se puso grave y falleció, fue una situación muy impactante para todos, incluso para mi papá que él tuvo el regalo de la vida de poder despedirse de su mamá segundos antes que muriera, le tomó semanas intentar recuperarse; sin embargo, varios meses después la tragedia se repitió, mi abuelo (el esposo de mi abuela) falleció, y como si fuera un tétrico deja-vú, el ritual se repitió, fue un momento bastante amargo ya que hace solo unos meses nos habíamos despedido de mi abuela, pero no había otra opción, tuvimos que ser fuertes.

Todos salimos afectados por la tragedia, aunque si hubo una persona que resultó aún más afectada en todo esto, y era mi tía Ana, ella estaba enferma, porque de niña sufrió un accidente, la atropellaron y ese accidente tuvo secuelas en ella. Su cerebro se dañó bastante que se quedó estancada en esa edad de niña, pero su cuerpo no, por lo que ella siempre vivió con mis abuelos, así que ella sufrió más su ausencia porque eran su única compañía durante el día porque su hermana trabajaba, así que fue un momento bastante duro porque la familia tuvo que buscar formas de que ella este acompañada.

La parte más rara de todo esto, y que nadie le tomo mucha importancia en su momento, sucedió mientras ella estaba sola en la casa de mis abuelos que hace unos meses había fallecido, por lo que no tenía a nadie para sentirse acompañada por muchas horas.

Esta parte de la historia me la comentó mi papá, y tal vez me hubiera gustado poder saber más, pero nadie le tomo la debida importancia por ser algo ajeno a todos, porque mi tía Ana decía escuchar voces en las horas que estaba sola en su casa, que unas personas hablaban ella estando sola, y como he mencionado antes nadie le tomaba mucha importancia a eso. Pasaron varios meses en los a veces repetía lo mismo; sin embargo, lo que ella comentaba ahora es que esas voces decían su nombre, que le hablaban a ella, decía que venían de alguno de los cuartos de la casa, y lo único que hicieron mis tíos en su momento fue que ella pase el menor tiempo sola.

A causas de la enfermedad que ella tenía, le daban ataques, no recuerdo bien el nombre exacto del tipo de ataques, pero puedo describirlo porque pude verlo varios años, ella iba a su cuarto y empezaba como a gritar diciendo varias cosas, duraba unos minutos y se dormía, para luego despertar y no recordar que pasaba. Durante esos ataques ella decía que podía ver a sus papás durante sus ataques y le decían que iban a venir por ella, para que no esté sola, y que ella les decía que no quería irse aún. Nadie comprendió a que se refería en esos momentos de que hablaba, pero varios días mencionaba lo mismo, que escuchaba voces incluso por las noches y que le decían que iban a ir por ella para que ya no este sola.

Recuerdo que fue una tarde, tuve que ir al centro de la ciudad por unos papeles, los cuales tuve que esperar para recibirlos de regreso, por lo que fui a casa de mi abuela, bueno ya mi difunta abuela, pero a su casa se le quedó ese nombre de cariño, estuve unos minutos con mi tía Guadalupe y Ana, el tiempo era muy corto por lo que no me quede mucho tiempo ahí, y mi tía Ana quería que juguemos dominó pero no podía en ese momento, ya debía irme, así que le dije que mañana jugaríamos, y me despedí de las dos.

Regresé a mi casa después de haber hecho la diligencia, horas después mi papá recibe una llamada, que mi tía Ana tuvo un ataque como siempre, pero en este caso ya no respondía, que habían pasado 15 minutos sin despertar, por lo que mi padre fue corriendo para luego de un par de horas llamarnos y decirnos que había fallecido. ¿Cuál fue la causa de muerte? Un infarto letal, fue instantáneo, pero no tenía sentido porque ella nunca tuvo ningún problema con su corazón. Aunque en esos momentos no se podía pensar en nada, de nuevo el dolor regresaba a nosotros por su partida, pero varios meses después mi papá nos dijo que el infarto no la mató, sino que mis abuelos habían venido a buscarla, para que ya no estuviera sola.

Nunca nadie en la familia volvió a tocar ese tema porque era algo ya doloroso de saber, pero es una historia algo rara y curiosa por cómo sucedieron las cosas en ese año. Un año bastante triste para la familia; sin embargo, se les recuerda con mucho cariño, porque tuve el regalo de poder despedirme de ellos en vida, sin siquiera saber lo que sucedería después.

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