Aún recuerdo muy bien todo lo que sucedió en ese año, fue en 2014, el peor año de mi vida, un año que marcó mi vida, mi personalidad; sin embargo, de alguna forma aprendí a madurar y lidiar con muchas cosas al mismo tiempo.
Mis abuelos arrastraban
enfermedades desde hace ya algunos años, pero al iniciar ese año mi abuela se
puso grave y falleció, fue una situación muy impactante para todos, incluso
para mi papá que él tuvo el regalo de la vida de poder despedirse de su mamá
segundos antes que muriera, le tomó semanas intentar recuperarse; sin embargo,
varios meses después la tragedia se repitió, mi abuelo (el esposo de mi abuela)
falleció, y como si fuera un tétrico deja-vú, el ritual se repitió, fue un
momento bastante amargo ya que hace solo unos meses nos habíamos despedido de
mi abuela, pero no había otra opción, tuvimos que ser fuertes.
Todos salimos afectados
por la tragedia, aunque si hubo una persona que resultó aún más afectada en
todo esto, y era mi tía Ana, ella estaba enferma, porque de niña sufrió un
accidente, la atropellaron y ese accidente tuvo secuelas en ella. Su cerebro se
dañó bastante que se quedó estancada en esa edad de niña, pero su cuerpo no,
por lo que ella siempre vivió con mis abuelos, así que ella sufrió más su
ausencia porque eran su única compañía durante el día porque su hermana
trabajaba, así que fue un momento bastante duro porque la familia tuvo que
buscar formas de que ella este acompañada.
La parte más rara de
todo esto, y que nadie le tomo mucha importancia en su momento, sucedió
mientras ella estaba sola en la casa de mis abuelos que hace unos meses había
fallecido, por lo que no tenía a nadie para sentirse acompañada por muchas
horas.
Esta parte de la
historia me la comentó mi papá, y tal vez me hubiera gustado poder saber más,
pero nadie le tomo la debida importancia por ser algo ajeno a todos, porque mi
tía Ana decía escuchar voces en las horas que estaba sola en su casa, que unas
personas hablaban ella estando sola, y como he mencionado antes nadie le tomaba
mucha importancia a eso. Pasaron varios meses en los a veces repetía lo mismo;
sin embargo, lo que ella comentaba ahora es que esas voces decían su nombre,
que le hablaban a ella, decía que venían de alguno de los cuartos de la casa, y
lo único que hicieron mis tíos en su momento fue que ella pase el menor tiempo
sola.
A causas de la
enfermedad que ella tenía, le daban ataques, no recuerdo bien el nombre exacto
del tipo de ataques, pero puedo describirlo porque pude verlo varios años, ella
iba a su cuarto y empezaba como a gritar diciendo varias cosas, duraba unos
minutos y se dormía, para luego despertar y no recordar que pasaba. Durante
esos ataques ella decía que podía ver a sus papás durante sus ataques y le
decían que iban a venir por ella, para que no esté sola, y que ella les decía
que no quería irse aún. Nadie comprendió a que se refería en esos momentos de
que hablaba, pero varios días mencionaba lo mismo, que escuchaba voces incluso
por las noches y que le decían que iban a ir por ella para que ya no este sola.
Recuerdo que fue una
tarde, tuve que ir al centro de la ciudad por unos papeles, los cuales tuve que
esperar para recibirlos de regreso, por lo que fui a casa de mi abuela, bueno
ya mi difunta abuela, pero a su casa se le quedó ese nombre de cariño, estuve
unos minutos con mi tía Guadalupe y Ana, el tiempo era muy corto por lo que no
me quede mucho tiempo ahí, y mi tía Ana quería que juguemos dominó pero no
podía en ese momento, ya debía irme, así que le dije que mañana jugaríamos, y
me despedí de las dos.
Regresé a mi casa
después de haber hecho la diligencia, horas después mi papá recibe una llamada,
que mi tía Ana tuvo un ataque como siempre, pero en este caso ya no respondía,
que habían pasado 15 minutos sin despertar, por lo que mi padre fue corriendo
para luego de un par de horas llamarnos y decirnos que había fallecido. ¿Cuál
fue la causa de muerte? Un infarto letal, fue instantáneo, pero no tenía
sentido porque ella nunca tuvo ningún problema con su corazón. Aunque en esos
momentos no se podía pensar en nada, de nuevo el dolor regresaba a nosotros por
su partida, pero varios meses después mi papá nos dijo que el infarto no la
mató, sino que mis abuelos habían venido a buscarla, para que ya no estuviera
sola.
Nunca nadie en la
familia volvió a tocar ese tema porque era algo ya doloroso de saber, pero es
una historia algo rara y curiosa por cómo sucedieron las cosas en ese año. Un
año bastante triste para la familia; sin embargo, se les recuerda con mucho
cariño, porque tuve el regalo de poder despedirme de ellos en vida, sin
siquiera saber lo que sucedería después.
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