Lista de 10 objetos fantásticos y 10 objetos no fantásticos, y con un elemento de cada lista hacer una pequeña historia.
10 elementos fantásticos
1.-
Unicornios
2.-
Dragones
3.-
Zombis
4.-
Varitas
5.-
Autos voladores
6.-
Animales que hablan
7.-
Viajes en el tiempo
8.-
Magos
9.-
Espadas encantadas
10.-
Personas con súper poderes
10 elementos no fantásticos
1.-
Mochila
2.-
Caballo
3.-
Humanos
4.-
Cama
5.-
Casa
6.-
Libretas
7.-
Ropa
8.-
Cuchillo
9.-
Dinero
10.-
Peluche
Otro
día aburrido en la rutina de siempre, ir a la universidad todo el día y
regresar hasta tarde; además, era viernes y el día se me hizo eterno. Quería
salir y olvidar todo para poder descansar y olvidar todo.
9:50
pm, el profesor terminó la clase y me retiré del salir con rumbo hacía la
parada de taxis, al otro lado de la universidad, vaya flojera, pero me encaminé
mientras iba divagando en mis pensamientos, hasta que en un lado de la zona con
abundantes árboles podía escuchar ruidos, los cuales no parecían ser de algún
animal, pero no quería averiguar qué era, así que seguí mi ruta hasta que
escuché una pequeña explosión, como un pequeño cohete.
Alguien
me hablo entre la oscuridad y yo conocía esa voz, tenía que ser una broma, era
imposible que eso sucediera, así que me adentre entre los árboles. Caminé no
más de 15 pasos y lo vi ahí parado entre la oscuridad, a pesar que no podía ver
nada, reconocía esa silueta, era yo, si, no comprendía qué pasaba, pero me
acerqué más para poder verlo mejor, para saber si no estaba alucinando.
Si,
era yo, pero me veía diferente, era más viejo con barba y ropa algo gastada,
además tenía un peluche en la mano derecha, nada tenía sentido.
–Entiendo
cómo te sientes, pero no hay tiempo que perder– dijo con una voz ya gastada.
Giró
algo en la muñeca de peluche, el cual era un perrito, y luego agarró mi brazo,
estaba algo asustado de que me haría; sin embargo, no pasó nada, solo lo veía
sin poder entender nada, y no me salían las palabras.
–Ya
llegamos– exclamó antes de yo poder decir algo.
¿Cómo?
Si no pasó nada, no nos movimos ni pasó nada interesante.
–¿Quién
eres? ¿Para qué me necesitas? – pregunté algo asustado
–Ambos
sabemos quién soy, y te necesito para algo que solo entenderás hasta que te
muestre– dijo respondiendo con un tono amable.
Me
dijo que debía permanecer con él en todo momento y que no podía hablar.
Caminamos fuera del pequeño bosque de la universidad, aunque no pude sentir
ningún movimiento, no estábamos en la universidad o bueno en mi universidad
porque todo era muy diferente, se veía todo abandonado, me sentía ajeno al
lugar.
En
ese instante pude ver mejor el peluche, y era un simple oso de peluche con un
reloj algo antiguo, puede deducir en ese segundo lo que era, pero no me atrevía
a decirlo, ya estaba bastante asustado con lo que estaba pasando.
Caminamos
hasta lo que antes era una de las cafeterías, buscó una bolsa y sacó una
túnica.
–Póntelo
encima, y que no te vean la cara, nadie nos puede ver– me dijo como dándome una
orden.
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