sábado, 17 de octubre de 2020

Mis experiencias paranormales (continuación)

 La experiencia que escribí antes está ligada con lo que contare ahora, ya que las cosas sucedieron seguidas, una tras otra, aunque con días o incluso semanas de diferencia entre ellas.

Las extrañas apariciones en la madrugada solían suceder no tan seguido, pero los extraños ruidos si eran frecuentes durante el día y también pude sentir una ocasión una extraña sensación en la sala de mi casa, pero no lo tome en cuenta en ese momento porque pudo ser solo una ilusión que mi cerebro estuviera haciendo, ya que me estaba sugestionando con todo lo que estaba pasando, igual y ya estaba esperando ver algo donde no lo había.

Recuerdo bastante todo lo que sucedió aquel día, un sábado que mis padres se fueron a comprar a la zona libre de Belice, se tuvieron que ir desde temprano ya que era fin de semana y por lo general se suele llenar de gente, por lo que para salir tardarían bastante, mi hermana los acompaño ya que igual quería comprar cosas para ella, yo me quede en la casa todo el día. No tenía tarea pendiente, y era sábado, así que aproveche la tarde sola para poder jugar Halo, ya que como todo gamer me quede jugando toda la tarde, fue una tarde bastante normal y entretenida.

En el transcurso de la tarde, salí a la sala por un poco de agua y algo me hizo pasar la mirada por toda la casa, pero todo era normal, todo estaba en su lugar, teníamos un sofá en ese tiempo y tenía un poco de ropa apilada ya que habíamos lavado ese mismo día, en ese mismo sofá estaba una muñeca de mi hermana, ese tipo de muñecas que llevan pilas, abren y cierran los ojos, la boca y hasta producen sonidos; sin embargo, la muñeca llevaba casi un año sin pilas, porque era algo molesto escuchar a cada rato esa muñeca, mi hermana disfrutaba mucho jugar con ella, así que la muñeca todo ese tiempo estuvo con los ojos cerrados y también su boca.

Además, pude sentir algo bastante extraño en la sala y es que había algo de frio, y sin dudar me puse un abrigo porque pensaba que iba a ser una noche fría, pero al regresar al cuarto y seguir jugando, pude sentir que había algo de calor y no dude sobre eso y seguí jugando hasta ya caer la noche.

En algún momento escuche como si mis padres hubiesen llegado, por lo que regrese a la sala y estaba más fría, y eso me saco de onda, pero lo que me asusto al punto de alterarme fue que la ropa estaba tirada en el suelo, y había un rastro bastante extraño de ropa en fila rumbo a la cocina.

La parte más aterradora para mí fue dirigir la mirada a la muñeca con la boca y los ojos abiertos, no entendí como rayos eso era posible, la sensación llego a un punto de shock cuando pude escuchar algo en la cocina, acto seguido la licuadora empezó a funcionar sola. No había lógica, porque estaba desconectada y lejos de cualquier enchufe, pero no pude pensar en nada, me quedé en shock total y lo único que pude hacer fue salir de mi casa y quedarme en la banqueta, y por buena suerte pasaba un amigo y vecino que lo único que alcancé a decirle fue que la licuadora se había encendido. Me quede en shock total, él pudo decir que el ambiente adentro era pesado y vio como estaba todo, tampoco entendió que paso, me llevó a su casa y permanecí allí hasta que llegaron mis padres.

No dormí en mi casa por meses, hasta que pudiera pasar el susto, y como lo anterior, traté de olvidarlo u ocultar lo que pasó ya que mis padres no creían lo que viví, ellos no creen mucho en esas cosas, así que tuve que intentar superar eso con ayuda de la psicóloga de la secundaria que me ayudo un poco en eso.

Las pocas respuestas que dieron ante esa situación fueron que alguien pudo intentar hacerme algo, o que algo entro a la casa para asustarme, pero lo que más me dijeron respecto a lo que sucedió, fue que soy una persona de alma pacifica o débil en esos aspectos y algo intento asustarme.

Hasta el día de hoy no hubo ninguna respuesta lógica a lo que viví, el tiempo ayudo a superar lo que viví y poder ser más fuerte, ya vivo más tranquilo en mi casa y con el tiempo pude superar esas experiencias al nivel de contarlas sin sentir miedo ni ansiedad.

Experiencias que nadie quisiera vivir y menos en su propia casa, un trauma que pude superar con el tiempo y mis padres también me ayudaron en eso, aunque nunca entendieron lo que pasó.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario