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sábado, 7 de noviembre de 2020

Mi Madre Me Lo Contó

Durante años y muchas platicas de familia, casi siempre salía el tema y ellas contaban las historias, y cuando era niño yo pensaba que era una historia que ella inventó o que la había leído porque siempre que la llegué a escuchar me daba miedo, el solo imaginar esa situación, ese momento y con todos los detalles que podría ser una película de terror.

Mi madre nació en Chiapas, en un poblado llamado Salto de Agua, un lugar muy pequeño con casas de madera y caminos de tierra, ella me comenta que por esos rumbos pasa un tren que en México es ya muy conocido como La Bestia, porque encima de ese tren se suelen ver muchas personas de distintos pueblos que se suben al tren para usarlo como transporte para viajar hasta la frontera del país y cruzar de ilegales; sin embargo, La Bestia es un tren de carga nada más, por lo que todas esas personas se suben al techo de las cargas o también a los costados, y su único cinturón de seguridad son sus manos.

Me solía contar que ella a veces veía el tren con muchas personas encima, y pudo ver como varias de esas personas resbalar y luego ser trituradas por las frías ruedas metalicas del tren, me contaba que pudo escuchar una mezcla de gritos, carne y huesos siendo molidos por el tren, ver y escuchar esto le hizo tener pesadillas por muchos días, pero lo peor para ella fue ver al día siguiente como varios pobladores limpiaban el lugar ya que el olor era muy fuerte, además que no hay tantos servicios público como estamos acostumbrados en las ciudades. Esas personas que murieron por el pasó del tren, nunca se les pudo identificar así que tuvieron un entierro en el cementerio del pueblo.

Pero sin duda la historia que más miedo me daba cuando la contaba, era la historia sobre su tio, el típico señor que le gustaba salir de parranda con sus amigos, un amante empedernido del alcohol. Llegó a contarme que su tío se iba los viernes en la noche con sus amigos y regresaba hasta el lunes a medio día, su familia se preocupaba mucho por el, ya que tenía que cruzar las vías del tren para llegar a su casa, y otros habitantes del mismo pueblo lo han llegado a encontrar tirado cerca de las vías durmiendo por lo ebrio que estaba, así que el miedo a que le sucediera algo era evidente.

La frecuencia de sus salidas empezó a despreocupar a toda su familia incluso a mi madre, por lo que solo esperaban a que él llegara por su propio pie, pero una ocasión ya era jueves y aún no aparecía, eso fue bastante raro pero aún no lo suficiente para alarmarse, solo hasta que alguien fue a la casa para decir que algo había sucedido en las vías, fueron a verlo, también fue mi madre y lo que describió me asombró demasiado ya que la escena la vio sus tíos, sus hermanas y ella. Los restos triturados de una persona, regados por todas las vías, podía ser cualquier persona pero era su tío, ¿Cómo supieron eso? Fácil, encontraron varios metros adelante el rostro de su tío colgado en una rama, como si lo hubieran arrancado y puesto a secar, fue un shock total encontrar esa escena así pero no tenían de otra, tuvieron que limpiarlo y recoger los pocos restos que podían sacar de las vías, porque los restos estaban regados por varios metros. Lo más difícil fue quitar el rostro del árbol sin tocarlo con las manos, por obvia seguridad porque no quisieron tomar riesgos, ella y sus hermanas aún recuerdan estas historias que vivieron en su pueblo donde nacieron, historias que de no haberlas escuchado por mis tías y mi madre, habría tachado de historias inventadas, pero no lo fue porque mi madre me lo contó. 

jueves, 22 de octubre de 2020

Algo Raro Sucedió

 Aún recuerdo muy bien todo lo que sucedió en ese año, fue en 2014, el peor año de mi vida, un año que marcó mi vida, mi personalidad; sin embargo, de alguna forma aprendí a madurar y lidiar con muchas cosas al mismo tiempo.

Mis abuelos arrastraban enfermedades desde hace ya algunos años, pero al iniciar ese año mi abuela se puso grave y falleció, fue una situación muy impactante para todos, incluso para mi papá que él tuvo el regalo de la vida de poder despedirse de su mamá segundos antes que muriera, le tomó semanas intentar recuperarse; sin embargo, varios meses después la tragedia se repitió, mi abuelo (el esposo de mi abuela) falleció, y como si fuera un tétrico deja-vú, el ritual se repitió, fue un momento bastante amargo ya que hace solo unos meses nos habíamos despedido de mi abuela, pero no había otra opción, tuvimos que ser fuertes.

Todos salimos afectados por la tragedia, aunque si hubo una persona que resultó aún más afectada en todo esto, y era mi tía Ana, ella estaba enferma, porque de niña sufrió un accidente, la atropellaron y ese accidente tuvo secuelas en ella. Su cerebro se dañó bastante que se quedó estancada en esa edad de niña, pero su cuerpo no, por lo que ella siempre vivió con mis abuelos, así que ella sufrió más su ausencia porque eran su única compañía durante el día porque su hermana trabajaba, así que fue un momento bastante duro porque la familia tuvo que buscar formas de que ella este acompañada.

La parte más rara de todo esto, y que nadie le tomo mucha importancia en su momento, sucedió mientras ella estaba sola en la casa de mis abuelos que hace unos meses había fallecido, por lo que no tenía a nadie para sentirse acompañada por muchas horas.

Esta parte de la historia me la comentó mi papá, y tal vez me hubiera gustado poder saber más, pero nadie le tomo la debida importancia por ser algo ajeno a todos, porque mi tía Ana decía escuchar voces en las horas que estaba sola en su casa, que unas personas hablaban ella estando sola, y como he mencionado antes nadie le tomaba mucha importancia a eso. Pasaron varios meses en los a veces repetía lo mismo; sin embargo, lo que ella comentaba ahora es que esas voces decían su nombre, que le hablaban a ella, decía que venían de alguno de los cuartos de la casa, y lo único que hicieron mis tíos en su momento fue que ella pase el menor tiempo sola.

A causas de la enfermedad que ella tenía, le daban ataques, no recuerdo bien el nombre exacto del tipo de ataques, pero puedo describirlo porque pude verlo varios años, ella iba a su cuarto y empezaba como a gritar diciendo varias cosas, duraba unos minutos y se dormía, para luego despertar y no recordar que pasaba. Durante esos ataques ella decía que podía ver a sus papás durante sus ataques y le decían que iban a venir por ella, para que no esté sola, y que ella les decía que no quería irse aún. Nadie comprendió a que se refería en esos momentos de que hablaba, pero varios días mencionaba lo mismo, que escuchaba voces incluso por las noches y que le decían que iban a ir por ella para que ya no este sola.

Recuerdo que fue una tarde, tuve que ir al centro de la ciudad por unos papeles, los cuales tuve que esperar para recibirlos de regreso, por lo que fui a casa de mi abuela, bueno ya mi difunta abuela, pero a su casa se le quedó ese nombre de cariño, estuve unos minutos con mi tía Guadalupe y Ana, el tiempo era muy corto por lo que no me quede mucho tiempo ahí, y mi tía Ana quería que juguemos dominó pero no podía en ese momento, ya debía irme, así que le dije que mañana jugaríamos, y me despedí de las dos.

Regresé a mi casa después de haber hecho la diligencia, horas después mi papá recibe una llamada, que mi tía Ana tuvo un ataque como siempre, pero en este caso ya no respondía, que habían pasado 15 minutos sin despertar, por lo que mi padre fue corriendo para luego de un par de horas llamarnos y decirnos que había fallecido. ¿Cuál fue la causa de muerte? Un infarto letal, fue instantáneo, pero no tenía sentido porque ella nunca tuvo ningún problema con su corazón. Aunque en esos momentos no se podía pensar en nada, de nuevo el dolor regresaba a nosotros por su partida, pero varios meses después mi papá nos dijo que el infarto no la mató, sino que mis abuelos habían venido a buscarla, para que ya no estuviera sola.

Nunca nadie en la familia volvió a tocar ese tema porque era algo ya doloroso de saber, pero es una historia algo rara y curiosa por cómo sucedieron las cosas en ese año. Un año bastante triste para la familia; sin embargo, se les recuerda con mucho cariño, porque tuve el regalo de poder despedirme de ellos en vida, sin siquiera saber lo que sucedería después.

lunes, 19 de octubre de 2020

El Infierno En La Tierra (Historia Real)


El caso de la guardería ABC es una de las tragedias más tristes de México, una historia que no debe ser olvidada ni mucho menos ser oculta a las futuras generaciones. Hace ya varios años, la guardería ABC sufrió un incendio mortal, ya que murieron muchos bebés de la forma más dolorosa que el ser humano pueda sufrir, morir quemado vivo, y nadie asumió la culpa de dicho accidente y los distintos gobiernos hicieron lo necesario para ir ocultando dicho "accidente"; sin embargo, el establecimiento no contaba con salidas de emergencia, ni con extintores útiles, ni siquiera con un plan de contingencia, podría decirse que era un local común y corriente funcionando como guardería.

Lo más extraño de todo eso, el incendio ocurrió en una bodega contigua dónde habían cajas con documentos del gobierno, curioso ¿no? Porque hubieron muchos rumores sobre que el mismo gobierno de ese entonces mandó a quemar la bodega para eliminar toda evidencia de su corrupción y dicho incendio se salió de control y acabó de la peor manera. Nadie habló nunca sobre todo lo que sucedió y como fue el sufrimiento de ese horrible día. Hasta hace unos años, más específico en el 2014 y fue una psicóloga que compartió su experiencia y que la marcaria de por vida. Lo que leerás a continuación fue escrito por ella, cada letra está llena de su más horrible recuerdo que permanecerá siempre.  

“Ese día iba muy arreglada a mi trabajo, pues mi esposo me había invitado a una supuesta cena con otras parejas, a medio día escuche la noticia, se incendia una guardería pero no sé porque no escuché la noticia completa, estaba apurada, en el fondo pensé que todos los niños saldrían, estaba dando terapia grupal y una de mis pacientes que era maestra la vi muy triste, le dije qué te pasa y me dijo que en lo de la guardería iban 16 niños muertos, me quedé pasmada no me imaginé que eso pasaría, en eso llega corriendo mi secretaria, (me dijo) te llaman de EL IMPARCIAL donde yo colaboraba como consejera y me dice la directora editorial con prisa que si autorizaba poner mi nombre entre los psicólogos que estaban preparados para intervención en crisis le dije que sí, no pude pensar de lo rápido que pasó todo, pronto empezó a sonar mi celular, me llamaban que me fuera al Hospital General.

Eran como las 5 de la tarde, dejo todo encargado en el trabajo y me lanzo, mi familia me dice que me tenía preparada una fiesta sorpresa por mi cumpleaños y que estaba todo listo: globos, flores, invitados, agradecí, pero tenía que ir al hospital; sin embargo, no tenía la menor idea de lo que me esperaba.

Llego al Hospital General, mucha gente, me dejan entrar pues mi nombre estaba en la lista de los accesos, veo todo muy tranquilo, se me acerca un residente de psiquiatría y me dice, esto está horrible, me tuve que tomar un calmante, nunca nos entrenaron para esto… ves allá en aquel cuarto esta uno de los niños su familia acaba de entrar a despedirse y allá en aquel otro y en aquel otro están atendiendo algunas urgencias, en eso me llaman nuevamente y me dicen vente al C4, aquí va a empezar lo pesado necesitamos ayuda, me traslado y llego, si el infierno existe, ahí estaba, era horrible y conforme iban pasando las horas se iba poniendo peor, no me he atrevido a hablar esto con nadie que no le tenga confianza porque es tan complicado que no sabía cómo elaborarlo porque es demasiado fuerte, pero hoy 5 años después tengo que hablarlo por HONRAR A ESOS niños por HONRAR a mi hijo y su futuro.

Pues el C4 es la morgue, un lugar chico, ahí nos juntaron a algunos psicólogos, nos explicaron la situación, los padres y familiares de los niños empezaron a llegar después de buscar en todos los hospitales y no encontrar a sus familiares ahí fue el último lugar del planeta Tierra donde querían llegar los papás, pero fueron llegando al no encontrar a sus hijos en ninguna parte, había tanta gente que tuvieron que poner unas vallas de acero afuera con seguridad para que la gente no se brincara, conforme iba pasando la noche iba llegando más gente, vecinos, familiares, toda la gente, conocidos de los niños que se dividieron para localizar a sus criaturas, la médico legista identificaba a un niño y le tomaban una foto y la ponían en una computadora y me daban el nombre para que fuera atrás de la valla a hablarle a sus papás para que la identificaran. Estaba lejos era un camino de varios metros, había gente orando, rezando, me dieron un altavoz para que se escuchara el nombre porque era demasiada gente cuando yo caminaba por ese pasillo no podía creer que en mi práctica clínica algún día iba atravesar por algo así, dar ese mensaje, había mucho bullicio pero cuando yo llegaba al límite de la calle la gente se callaba, había un silencio absoluto y entonces ahí era el momento más horrible que jamás he vivido, tenía que anunciar en voz alta el nombre de la niña o niño identificado.

NADIE NADIE NADIE quería escuchar el nombre de su hijo. Nadie quería que mi boca pronunciara ese nombre ni siquiera. Yo quería hacerlo, al decir el nombre se escuchaban gritos, la gente se abría en una valla para dar paso a los papás del bebé que se había nombrado, los familiares no podían ni avanzar, no podían ni caminar se desmayaban en el camino, todavía me preguntaban: ¿está muerto? Ellos ya sabían, pero querían que yo les dijera otra cosa… ¿Esta segura que está muerto? ¿Están seguros que es mi hijo (a)?, las mamás todavía con los uniformes del trabajo, desgarradas…se arrastraban literalmente se arrastraban por el piso porque no podían caminar pero querían llegar, la ambulancia estaba ahí, les daban oxígeno, había quienes tardaban hasta 30 minutos en caminar unos cuantos metros, no había otra cosa que hacer más que extender la mano, el abrazo para llorar con ellos como si fuera el propio hijo, no hay terapia, no hay palabra, no hay absolutamente nada que puedas decir en ese momento, llegábamos y venía la segunda parte de la pesadilla, a la gente la sentaban en una computadora A VER TODAS LAS FOTOS DE LOS NIÑOS para que corroboraran que el que se había identificado era su hijo los padres estaban aterrorizados, el personal del lugar, secretarias y todos estábamos en shock, unas secretarias mojaban las hojas donde escribían con sus lágrimas y tenían que volver a levantar las actas, nadie aguantaba la situación. Pero después de que lograban entrar al lugar y rectificar la foto venía el peor momento.

El pasillo, acompañábamos a los padres a identificar los cuerpecitos de sus hijitos, los papás caminaban y se paraban enfrente de un VIDRIO y detrás la doctora traía cargando el cuerpecito, eran tan chiquitos… y lo ponía encima de una mesa de acero inoxidable y ahí estaba ¡SU BEBÉ! ¡SU BEBÉ QUEMADO! No pueden imaginarse lo que se vivió ahí, era el crujir de dientes, el abismo, el infierno, lo peor de lo peor, no eran llantos los sonidos de que hacían padres eran AULLIDOS, un grito entre dolor y llanto que jamás he vuelto a escuchar, era su cuerpo que se estremecía, era un grito que salía de las entrañas, era insoportable ver eso, las mamás y papás se pegaban al vidrio, los nombraban les decían DESPIERTA hijo hija les daban besos al vidrio, rogaban, suplicaban que querían tocarlos, cargarlos; otros golpeaban cosas NI SIQUIERA PODÍAN ABRAZARLOS, los niños todavía con sus calcetincitos o sus trencitas, su ropita, había niños que solamente estaban ahí sin vida, parecían dormidos sin quemaduras una que otra en su carita pero había otros niños que estaban completamente calcinados, pero se les veía su naricita, sus manitas, se veía que eran ellos, los papás se abrazaban entre ellos querían abrazar a su hijo no se les permitía, los padres que estaban en la sala de espera oían los gritos, los llantos, la desesperación de la gente que entraba y se estremecían no se imaginaban lo que pasaba ahí adentro y seguían ellos… reacciones que yo nunca jamás había visto en un ser humano de tan cerquita y en la sala de espera, el terror y espasmo estaba apoderado del lugar, a los papás se les daba sólo unos momentos para la identificación del cuerpo, yo creo que no llegaba ni a los tres minutos, había mucha gente, todos los papás estaban desesperados por identificar, recuerdo que había dos sacerdotes en una esquina de la sala, NADIE quería que intervinieran, la mayoría de los papás les gritaban, les daban la espalda, estaban enojados con Dios, los Sacerdotes querían dar palabra de consuelo, algo así como que Dios lo tiene en su Santa Gloria, los papás, la mayoría, no querían ni que se les acercaran en ese momento, era imposible pensar que Dios tenía ese plan preparado para esos niños desde el momento que nacieron.

La gente salía de ahí y se desmayaban, gritaban, corrían, vociferaban contra Dios, contra el Gobierno, contra ellos mismos contra todo, había papás que golpeaban carros, se golpeaban a sí mismos. Se me permitió hablar con algunos (con los que querían) en un cuartito, me decían como se sentían en ese momento, las mamás se echaban la culpa decían que por ambición por quererles dar mejor vida a sus hijos entraron a trabajar y que eso los había mandado derechito a la muerte, los papás se cuestionaban el por qué nunca habían revisado bien las instalaciones del lugar, había mucho dolor, culpa, algunos me decían abiertamente sus deseos de quitarse la vida y yo trataba de recordarles el resto de los hijos que valía la pena vivir por ellos aunque sea les pedía que vivieran las próximas 48 horas para enterrar a sus hijos, algunos querían despedirse de sus bebés, nunca les dijeron adiós, querían decirles; mi amor fue un placer tenerte con nosotros me hubiera gustado estar ahí ayudarte cuando me gritabas mamá, sacarte de ahí corriendo….y yo agarraba lo que sea, una bolsa de mano una cobija y se las daba y les decía despídete tu bebé, está aquí ahora en este momento….y lo que las madres y padres decían y hacían es tan fuerte que no puedo ni siquiera escribirlo aquí, imaginaban a sus hijos ahí los llenaban de besos les pedían perdón, su boca se llenaba de palabras dulces y yo tenía que quitárselos amablemente para que realmente tuviera lugar la despedida, milagrosamente a algunos se les notaba que se calmaban, que cerraban un círculo, por lo menos en ese momento ganábamos tiempo, unas horas de cordura para ellos, en general el proceso era muy frío, todavía después de ver a sus hijos los sentaban frente a una secretaria y les pedían sus credenciales de elector, les pedían papeles, les tomaban su testimonio, los hacían firmar cosas que ni siquiera leían pues hacia 2 min habían visto a su hijo muerto, quemado….yo no estaba de acuerdo pero nadie lo estaba, la pobre secretaria me pidió ayuda me explicaba el propósito del procedimiento y me pedía ayuda porque los papás no querían cooperar por obvias razones, estaban en shock y yo les decía que era para proteger el cuerpo de sus niños y que no fuera a haber equivocaciones en la entrega de los cuerpos, que había un caos y que con esto se llevarían mucho más rápido a su hijito de ahí a darle las misas, las ceremonias, a darles un entierro digno y era impresionante como los papás rápidamente sacaban sus papeles sentían que todavía podían hacer algo por sus criaturas, sacarlas de ahí, lo que les hubiera gustado hacer hacia algunas horas durante la tragedia….una vez concluidos los fríos trámites legales, los papás y familiares regresaban hacia atrás de la valla con su familiares y amigos a dar la noticia, se oían los llantos, los gritos, era colectiva la angustia, la tristeza había un infierno que lo estaban viviendo todos… Y me daban otro nombre y otro y otro, yo fui portadora del mensaje que nadie quería escuchar, se repetía lo mismo una y otra vez, una y otra vez, otro y otro y otro papá, los últimos entraron como las 3 de la mañana para la madrugada ya había acabado todo, todos se habían ido, ahí estaban los niños atrás, los niños que se habían levantado en la mañana unos a fuerzas porque no querían ir, otros emocionados, cuándo se iban a imaginar los padres que ese iba a ser el final del día para ellos.

Vi a los niños así muertos, calcinados, víctimas de una muerte horrible porque después tuve una reunión con amigos pediatras del Hospital de Morelos y me dijeron que esa muerte era una muerte muy dolorosa y muy lenta que era una de las dos muertes, más dolorosas que existían. (El motivo de ser tan explícita en mi relato tiene un objetivo que más adelante se los voy explicar, no crean que es morbo o invasión de intimidad).

Llegué a mi casa, un contraste muy duro, había mesas puestas con manteles largos, flores, globos y lo que había quedado de una fiesta sorpresa que no fue hecha, mi familia estaba esperándome con los ojos abiertos, pero no pude hablar esa noche, solamente les dije: si el infierno existe acabo de ir y ver, no creo que haya algo peor que eso en la vida. Hasta el momento yo no había llorado, me metí en mi cuarto puse el seguro y comencé a llorar mucho, mucho, mucho, no pude dormir… los cuerpecitos de los niños y las reacciones de los papás me daban vueltas en la cabeza.

Me tenía que levantar temprano porque irónicamente al siguiente día era el bautizo de un sobrino mío en la casa del arzobispo, eran varios niños a bautizarse, me senté atrás y no paraba de llorar en toda la misa porque mientras se llevaba a cabo la ceremonia tenia contradicciones por un lado le daba gracias a Dios por mi hermoso y sano sobrino por la bendición que se estaba derramando sobre su vida, pero al mismo tiempo sabía que se estaban haciendo decenas de misas en ese momento donde los papas que anoche yo había abrazado estaban despidiéndose para siempre de sus pequeños. Gracias a Dios yo no conocía el amor de madre todavía porque no hubiera podido soportar esas escenas que viví una noche anterior.

Al siguiente día me asignaron al hospital IGNACIO CHAVEZ fui y lo primero que veo es a una maestra en la puerta de un área controlada con la lista de asistencia del salón de clases preguntando al guardia por cada uno de los niños, una maestra con el brazo con quemaduras que no se lo había atendido bien todavía, ella estaba angustiada y algo que pensé en ese momento ¡LAS MAESTRAS! Ellas pasan incluso más tiempo con sus hijos que los propios padres porque hay niños que están en la guardería hasta pasando medio día con ellas, las maestras los amaban como sus hijos, y la maestra había andado de hospital en hospital buscando a sus niños, no era la única, hasta describía como andaban peinados ese día, se acordaba perfectamente de los detalles, reuní a las maestras que estaban ahí eran varias como 5 aproximadamente en un consultorio porque andaban cada quien por su lado y fue muy interesante lo que escuché, ellas TENÍAN DUELOS MÚLTIPLES entre ellas se empezaron a preguntar por sus niños con las listas andaban desesperadas, tal niño: yo lo saqué, su papá lo recogió, tal otro: está internado en tal hospital, tal otro niño: se murió, decía alguna y se soltaban llorando tanto como los padres un día antes, platicaron cosas que ahora me atrevo a decir porque eso que ellas decían pudo haber evitado la tragedia, por ejemplo: y al final el incendio que fue le pregunto una a la otra y contestaba: Pues lo que le decíamos siempre a Protección Civil, la bodega de atrás, cuando nos ponían a hacer los ejercicios de detectar cosas peligrosas decenas de veces les dijimos de la bodega, se acuerdan? Que íbamos e inspeccionábamos y sabíamos que era una bomba de tiempo que estaba lleno de cosas muy peligrosas…ellas sabían…creo que un grupo muy olvidado en este proceso fueron ellas, no he visto que salgan en ningún documental ni sus declaraciones cuando ellas vivieron los últimos segundos de aliento de muchos niños.

Ellas son unas heroínas, las vi desgarrarse no por uno por TODOS los niños que eran sus hijos de 7 a 4 pm. De lunes a viernes.

En la sesión intercambiaron información muy importante pero todas ellas estaban desesperadas dolidas y andaban como alma en pena recogiendo los restos de información de sus pedacitos de vida, ellas quienes muchas veces son las primeras en verlos caminar, enseñarles a que vayan al baño, en darles de comer cosas sólidas…

¿Por qué escribo esto hoy?

Porque es un dolor que he llevado conmigo muchos años y he visto con tristeza como muchas personas se han ido olvidando de que tan grande fue la tragedia y la pérdida, el movimiento ABC no debe de perder fuerza, en MÉXICO no se HIZO nada para aclarar los hechos, en Japón un tsunami y renuncia el presidente de la República, en Corea en el tema del barco renuncia el vicepresidente de Corea y van a la cárcel el dueño del barco y toda la cadenita de corrupción pero en México nadie se mueve de su lugar y dicen que es demasiado complicado que todos y nadie tiene la culpa, era para que hubiera renunciado el Presidente de la República, y de ahí para abajo todos los que por una u otra razón no hicieron bien su trabajo de proteger a los niños.

Escribo porque con tristeza he escuchado y visto comentarios muy pero muy fríos y desafortunados, hubo un médico muy afamado en la región que me dijo: se mueren miles de niños todos los días en muchas partes del mundo aquí fue un lugar más, ¿por qué tanto drama? Estoy segura que si hubiera sido su hijo no pensara lo mismo hubo también quien dijo en una ocasión que le parecía una tontería que un papá ABC rayara el palacio municipal que si ¿para que lo hacía? Que era inútil y que no lo llevaba a nada que nada más demeritaba el movimiento ABC, hubo también quien he escuchado decir ¡ya que lo superen! No pueden vivir a si para siempre…. Por eso fui tan descriptiva en los detalles para que se den una idea todas estas personas escépticas y que se atreven a decir esos comentarios que se den cuenta del dolor tan grande que significa la pérdida de un hijo sobre todo perderlo POR CORRUPCIÓN, por INJUSTICIA, y en una de las dos peores muertes que puede tener un niño. Yo les digo a ustedes que demeritan el movimiento de los Padres ABC que no tienen la menor idea del dolor que se vivió ahí adentro y el dolor que continúo con la pérdida, las injusticias y los niños que quedaron vivos pero lesionados, rayar una banqueta es lo que MENOS pueden hacer los papas para tratar de darle salida al coraje de la injusticia, y poder desquitarse de quien no los defendió cuando millones les pagamos de nuestros impuestos para que nos cuiden, créanme que es la manera menos delictiva de procesar esas imágenes de sus niños calcinados cada vez que se les vienen a la mente y el que se mueran miles de niños en todo el mundo todos los días no es algo a lo cual nos debiéramos de acostumbrar al contrario evidencia el atraso que tenemos como seres humanos que somos consumistas y que la riqueza de muchos está construida en la tumba de esos niños que se mueren en todo el mundo debido a la corrupción y la desigualdad económica, y para los que dicen: “¡ya que lo superen!” Permítanme reírme de ustedes y si pudiera lo hiciera en su cara, estoy segura que tú que dices eso estas frustrado por cosas menores, una cosa es afrontar la pérdida de un hijo por situaciones de enfermedad y otra muy diferente saber que a ese bebé tuyo NO LE TOCABA MORIR que más bien LO MATARON que murió porque faltaba atención médica, salidas de emergencia y medicinas y ¡equipo necesario! Eso es muy muy difícil de superar y cada padre tiene el DERECHO de tardarse lo que se le dé la fregada gana en superar un dolor de ese tamaño.

Y a los padres quiero decirles que no están solos y no son los únicos que se acuerdan de esos minutos, yo también me acuerdo de esas escenas, yo estuve ahí con ustedes La vida me puso como testigo de su dolor y no fue en vano porque muchas muchas muchas cosas de mi vida han cambiado para bien después de que viví esa experiencia junto con ustedes. No están solos, tal vez en este país las autoridades si los dejaron solos, pero los países que ha avanzado hacia el primer mundo jamás hubieran permitido que esto sucediera y de haber sido así créanme que no les alcanzaría la vida para llenarlos de facilidades para poder vivir con ese dolor y esa perdida. No pierdan la perspectiva de lo correcto y lo incorrecto ustedes están en lo correcto en lo exigen y se me hace poco comparado con el dolor que los vi vivir y ni se diga el que continúan viviendo y también quiero decirles que los admiro por seguir viviendo, por la compasión y por la fortaleza de retomar sus actividades y les recuerdo que no olviden que hay una promesa desde el cielo que algún día nos volveremos a encontrar con nuestros seres queridos y ese momento si va a suceder, podemos vivir en esa esperanza.

El espíritu nunca cesará de ser,

nunca hubo un tiempo en que no existió.

El fin y el principio son sueños.

Sin nacimiento, sin muerte y sin cambios

el espíritu permanece eterno.

La muerte no lo afecta

aunque parezca su morada

A la sociedad en general quiero decirles que no abandonen a los padres no porque pasan años el movimiento ABC debe de perder fuerza, al contrario,

Todos perdimos cuando esos niños se fueron al cielo porque a cada ser humano se nos entrega un DON, un regalo un propósito algo que solamente esa persona puede hacer y nosotros le damos vida esos dones que se nos entregan, tal vez entre esos niños estaba el próximo científico que iba descubrir la cura para el cáncer, o un poeta extraordinario o alguien que marcara la diferencia en este mundo para bien y no a través de su muerte y esos Dones se fueron con ellos se murieron con ellos porque nunca se repiten y es por eso que todos nosotros el mundo, el planeta y el universo entero perdimos.

A los padres que tienen a sus niños en guardería les digo que hay muy poquitas (menos de 10%) de las guarderías en el Estado que cumplen con los requisitos necesarios para que TU HIJO se salve de una tragedia como esta, ¿YA AVERIGUASTE SI EN DONDE ESTA TU HIJO ES UNA DE ELLAS? ¿Ya sabes cuales son los requisitos para una guardería sea segura? ¿Me vas a decir que le preguntaste a los mismos de la guardería? Claro que ellos te van a decir que todo está en orden, No seas cómodo y en verdad ten lealtad con tu hijo que no te de vergüenza preguntar que no te de vergüenza exigir estamos en un país tan pero tan corrupto que no creas que el hecho de que ya paso una vez no volvería a pasar, hazlo por tu hijo es lo más importante que puedes hacer por él además de amarlo y cubrirle sus necesidades.

A todos en general, gracias por leer estas palabras, esto es algo muy mío una experiencia que en realidad me cambio la vida, pero como dice Kubler Ross la muerte se ha vuelto una vieja conocida mía a la cual le he visto el rosto en más de una vez, pero mi Espíritu sabe que estamos aquí de paso y que nacer significa morir, pero solamente a este cuerpo porque nos espera otra vida una perfecta gobernada por Jesús…

Le doy gracias a mi madre quien ha sido guerrera y mi ejemplo de fe y lucha por la vida y le doy gracias a mi esposo que estuvo a mi lado en cada momento sin juzgar acompañando y solidarizándose en las diferentes manifestaciones de mi dolor.

¿Es realmente lo que parece?

¿Qué hay en realidad debajo de ese túnel?

Es como mirar por un embudo.

¿Debo atreverme a abrir la puerta

y encontrarme con que esa habitación no tiene puerta?

Hay una luz resplandeciente que debo ver.

¿Me busca alguien?

he decidido abrir la puerta.

¡Oh!, qué agradables parecen todos,

son Ángeles del cielo.

Y al mirarme me veo toda

bonita y agradable. Hermosos

niños correteando por todas partes.

No, no os asustéis, amigos míos.

Todo el mundo es amable

aquí. Abro la puerta y

dejo pasar a la gente. Muchos

entran, pero ninguno

sale, porque todos

quieren estar aquí.

Psic. Olga Lizet González Domínguez.”

Que esta historia no se olvide nunca y permanezca para aprender de nuestros errores por que podemos mejorar como seres humanos.