Por el día de muertos quise escribir un pequeño relato que en algún momento un vecino de antaño me llego a contar, algo que el vivió justo en estas fechas.
Recuerdo que este pequeño
relato me lo contó un vecino hace ya varios años atrás, precisamente en el día de
muertos, ya que fue una experiencia que el tuvo.
Él se había ido de a tomar con sus compañeros de trabajo, ya que al final de su jornada armaron un pequeño convivio con temática de Halloween, así que se fue durante toda la noche sin avisarle a su familia, por lo que al llegar en la madrugada la puerta de su casa estaba cerrad, por suerte tenia las llaves de la reja de la entrada, al no tener llaves de la puerta de la casa no tuvo más opción que sentarse en la mecedora para esperar al amanecer a que le abran.
Estando algo ebrio y cansado se recostó en la
mecedora y se durmió, al paso de las horas abrió sus ojos y dijo ver varias
personas caminando juntas en silencio como en una procesión, todos tenían velas
entre sus manos, por un momento pensó que eran vecinos haciendo una pequeña procesión;
sin embargo, cuando vio hacia abajo se dio cuenta que no tenían pies, iban
flotando, eso lo asusto bastante y lo único que pudo hacer era fingir que
estaba durmiendo, aun un poco ebrio, con sueño y asustado abrió ligeramente su
ojo para seguir observando lo que estaba pasando, y pudo ver una de esas
personas que se detuvo a observarlo por unos segundos para después seguir su
camino junto a las otras almas en pena.
Al amanecer le conto lo
que sucedió en la noche, pero no se creyeron del todo ya que tenia resaca, pero
por muchos años mantuvo su misma versión de lo que vivió aquella noche. Hasta
hace un par de años me enteré de que él ya dejo este mundo, y posiblemente este
día salga a caminar junto con las otras almas buscando su altar.