viernes, 12 de febrero de 2021

Una Voz En Silencio

      Es muy difícil de explicar cómo me siento al hacer el intento de hablar con alguien nuevo y no saber siquiera por donde comenzar, algunas personas encuentran normal el hablar con gente nueva con cosas súper random, cuando yo ni siquiera digo “hola” y ya empiezo a tartamudear, además de tener la mente en blanco por lo que no sé cómo continuar una plática.

A pesar que he intentado de muchas formas el ser más extrovertido, no siempre funciona ya que no siempre las personas se interesan por hablar con alguien como yo; sin embargo, he aprendido a vivir de esa forma, incluso ya me acostumbré a no siempre hablar o incluso pasar desapercibido en lugares públicos, aunque esto también tiene sus desventajas ya que no he podido aprender a conquistar a alguna mujer, es algo que a veces llego a envidiar de otras personas que lo hacen ver tan fácil cuando no lo es porque no es lo mismo que alguien social lo haga a que yo, una persona tímida e introvertida lo haga; por lo general, las mujeres pierden el interés de conocerme, pero ya no le tomo tanta importancia a eso porque tengo la esperanza de algún día conocer a alguien que realmente me valore.

Por otro lado, el ser una persona introvertida me ha servido para poder solucionar las cosas por mí mismo e incluso a trabajar solo en ciertos casos, aunque a veces si me dan ganas de platicar con otras personas sobre cualquier cosa, pero no he conocido a nadie que se tome el tiempo de poder entender mi personalidad, sé que en algún momento va a llegar alguien que lo hará.

jueves, 4 de febrero de 2021

Sed de Ti

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas...

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.
La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego. 

Escrito por: Pablo Neruda